Marcela Astorga y la Industria Nacional

el hambre en la Buenos Aires de Pedro de Mendoza; ganado cimarrón y carne en la colonia; Mataderos y saladeros en el Virreinato; El Matadero de Esteban Echeverría; degüellos en las guerras civiles; ganadería y frigoríficos en la Generación del `80; el negociado de las carnes y Lisandro de la Torre; el bife de chorizo; las relaciones armónicas del cuerpo del toro estudiadas por Ignacio Pirovano; La Res de Antonio Berni; la mejor carne del mundo; el Gran toro premiado de Federico Peralta Ramos; la veda de la carne; los cuerpos desollados de Juan Carlos Distéfano; Carne de Isabel Sarli y Armando Bo; las Parrillas de Norberto Gómez; el asado en las construcciones; Carne instalación de Luis F. Benedit; Carne Cabaña Las Lilas; las acciones con carne de Incola Constantino; De carne somos en la televisión; los cuerpos despellejados de Marcela Mouján; relaciones carnales con Estados Unidos; Samid y el escándalo de los frigoríficos; carne Argentina libre de aftosa.

carne de cañón; resurrección de la carne; carne de gallina, en carne viva; hacerse carne; carne y uña; carne magra; carne rojas; carnes blancas; carne picada; entrado en carnes; tirar toda la carne al asador; ser de carne y hueso; temblarle las carnes; tener carne de perro; pecados de la carne; carne de chancho; le cuelgan las carnes; absolución de la carne; pasión de la carne; miserias de la carne; excesos de la carne; la carne llama; carne de diván.

degollar (vienen degollando); carnear; desollar; capar; destripar; el cuchillo; la herida; el corte; matarife; carnicero; cuchillero; carnívoro; carniza; carnoso; carnudo; carnuz; carroña; carnero; carneada; carne (taba); carnicería.

“El ganado en pie, que constituyó la base de nuestras grandes fortunas, fue el tendón de las guerras civiles, el esqueleto de la Nación y la piedra del escándalo de los gobiernos. Debajo y dentro de cuero se vivió. Hay una forma de comerciar, de contratar, de emparentar, de estar melancólico, de amar, de bailar y de mirar las cosas, que tiene el estilo de esa materia viva o muerta. Entre el gobierno y el manejo de una estancia; entre el funcionario y el capataz; entre las ciudades y los frigoríficos hay estrechas similitudes. Todo ello se formó al mismo tiempo, diferenciada cada especie de una nebulosa hasta constituir constelaciones delimitadas en una misma figura zodiacal: Taurus.
Mientras nuestros padres peregrinos creían que daban forma a este mundo, lo que ya tenía forma en él y lo informe, que era la rebaba de esa forma, los modelaban a su imagen y semejanza”.
Ezequiel Martínez Estrada, Radiografía de la pampa.

Un país carnívoro y una artista vegetariana que trabaja empaquetando kilos de carne para un carrito y para una canasta.
Marcela Astorga faena reses colgadas sobre telas o expuestas sobre armazones de madera, cubre objetos cotidianos con bifes de cuadrada, corta y cose un traje, modela un maletín, forra un libro y desolla algunas Barbies para regalo.

Objetos, pinturas, relieves y paquetes de carne que se juntan por primera vez, mientras “Algo huele a podrido”. Un comentario sobre la dieta de los argentinos; una mirada sobre la gastronomía local; una parodia sobre la exhuberancia de la carne en el imaginario nacional; una afirmación sobre los hábitos carnívoros de nuestra historia; una metáfora sobre la carnicería de una comunidad arrasada; una visión sobre la violencia histórica y la violencia cotidiana.
Astorga pone los bifes sobre la mesa y entre paquetes de plástico, carritos y
canastas familiares decide usar el cuchillo y cortar la carne, una vez más. Sus pedazos de carne aparecen relucientes y saludables hasta que la insistencia en lo sanguíneo provoca el primer malestar, la primera repugnancia, y los cadáveres, apilados y finamente cortados, adquieren la densidad de una memoria que puede reconocer el olor y los mugidos de tantas carnicerías, de tantas vacas en el matadero y de tantos degüellos Sus quehaceres domésticos, sus góndolas de supermercado, sus acciones en la cocina comienzan a confundirnos; la gran comilona nacional se pone incómoda y “algo huele a podrido”, y no son los bifes de Marcela Astorga que permanecen obscenos y brillantes en sus envases sellados al vacío. La abundancia nos hace dudar y la acción filosa reitera el corte y la presencia excesiva de la carne molesta, molesta lo suficiente como para mirar una y otra vez y preguntarnos por los malos hábitos de algunos comensales que, sin problemas digestivos aparentes, están dispuestos a continuar con el banquete.

Cuando todos nos acostumbramos a ser casi vegetarianos y la comida light parece la más abundante en los distintos mercados del ramo y los productos dietéticos los más recomendables y a mejor precio, Marcela Astorga insiste con tantas proteínas rojas que la digestión promete ser difícil y lenta, pero quizás sea el único régimen posible para sobrevivir en el país de la mejor carne del mundo.

MARCELO E. PACHECO
Texto para catálogo muestra “Algo huele a podrido”- Mayo 1998

Marcelo E. Pacheco es profesor y licenciado en Historia del Arte e investigador y curador independiente. En la actualidad es el Curador en Jefe del MALBA- Colección Constantini,
Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.