Mapas en la oscuridad
El arte es frágil,
pero su poder blando es suficiente para
dar sentido a nuestra época. El
arte es nuestra cantera mental: de él
brotan las ideas que alimentan nuestra
vida en sociedad. Las apuestas del arte
suelen ser incómodas, ya que no
sostienen los valores que surgieron en
épocas autoritarias. A diferencia
de los dogmas del pasado, esas apuestas
también son inestables: el arte
es una vela vacilante que ilumina -en
medio de la noche tormentosa- un espacio
incierto.
…El mundo también
es frágil, tan frágil como
el arte. Pero el arte tiene, sin embargo,
la fuerza suficiente para poner en escena
las pasiones más oscuras.
…Astorga lo escenifica
como si fuera una alucinación:
con metáforas que aluden al núcleo
secreto de lo que no es posible mirar
directamente a los ojos. Látigos,
cruces y mapas pueblan sus trabajos, y
la pasión se congela en los materiales
con los que trabaja: cueros, vidrio, cerdas
de caballo, metales y tejidos. La tensión
entre las superficies pulidas y los restos
orgánicos crean un laberinto de
sensibilidades enfrentadas del que no
es fácil salir.
En una serie trabaja con
las plantas de varios museos (el MoMA,
el Reina Sofía, la Tate Gallery).
A la distancia, esas plantas conservan
el minimalismo cool que predomina en las
instituciones artísticas, pero
la potencia salvaje que aporta el pelo
animal desestructura la imagen corporativa.
Toda institución -no importa cuán
civilizada parezca- se asienta siempre
sobre un fondo de barbarie. En toda ley
pervive la violencia de la que nació
(o la arbitrariedad que la sostiene).
Nuestro rostro público oculta el
infierno privado que corroe el espíritu.
Daniel
Molina*
Para
LA NACION - Buenos Aires, 2008
* Licenciado
en Letras (diploma de Honor de la UBA).
Escritor y crítico cultural. Investiga
sobre arte, literatura, vida cotidiana
y sociedad, con especial énfasis
en las nuevas tendencias. Fue editor cultural
de las revistas El Porteño y Fin
de Siglo, entre otras. Ha dictado clases
sobre literatura en universidades nacionales
y ha sido invitado como conferenciante
por universidades del país y del
exterior. Desde hace 20 años dirige
el Área Letras del Centro Cultural
Rector Ricardo Rojas (UBA).